Body/Head – Coming Apart


Body/Head – Coming Apart

Reseña publicada para Indie Rocks! el 27/09/2013

El abstracto y complejo mundo de Body/Head

Tras la separación de Sonic Youth en 2011, causada principalmente por la ruptura con Thurston Moore, su entonces esposo y líder de la agrupación, Kim Gordon decide emprender un viaje aún más audaz y poco convencional con Body/Head, dueto que comparte con Bill Nace, músico experimental de Massachusetts, en el que una voz trastornada y dos guitarras que abusan de la distorsión, la estridencia y la cacofonía, se convierten en el vehículo de un ambiguo mensaje.

Después de un EP lanzado a principios del año, llega Coming Apart, álbum debut que sorprenderá a muchos y confundirá a otros por la complejidad de esta densa y poco digerible obra. Aquí, Gordon deja atrás el bajo para tomar la guitarra y abusar de ésta junto con Bill Nace. Lo que encontrarán son atmósferas poco convencionales, capas de sonido atascadas, distorsión, reverberaciones, improvisación que cae en lo infame, experimentación sin pies ni cabeza, ausencia de estructura y la voz de Kim Gordon que sirve de puente entre la esquizofrénica ejecución musical y sus oscuras letras. El resultado es un disco ruidoso y atrevido, aunque tedioso y pretencioso por momentos, muy largo y que deja un sabor de boca indescifrable, digno del Metal Machine Music de Lou Reed.

Hay canciones que sobresalen, como “Abstract”, pieza que abre el disco y que nos muestra un poco de lo que ocurrirá por casi 70 largos minutos. Le sigue “Murderess”, que cuenta con las vocales más aterradores de la larga carrera de Kim Gordon.

Más allá de la guitarra que nos remonta a Sonic Youth, “Last Mistress” es una pieza influenciada por la particular forma de modular la voz en dúos como Suicide. “Actress”, la mejor canción del disco, es pura demencia sónica. “Can’t Help You” parece una de esas grabaciones de baja fidelidad de The Velvet Undergound durante su época más arriesgada, y finalmente, la parte más tediosa del álbum llega con “Black” y “Frontal”, últimos dos temas que en conjunto suman más de 30 minutos de perturbación estruendosa.

No es un disco para todos, como nunca lo ha el trabajo de Kim Gordon, pero, como ya lo vienen haciendo en vivo, Body/Head es un dueto para escucharse, sentirse y VERSE en el escenario, donde se apoyan de imágenes en slow motion para crear una experiencia inquietante e infinitamente superior.

Los trabajos de Thurston Moore y Kim Gordon por separado son, casi siempre, sujetos a buenas críticas por parte de los más fieles y ésta no será la excepción. Lo cierto es que Coming Apart es un disco aventurado pero fastidioso por momentos y groseramente introspectivo, al que le falta cuerpo y cabeza en un mundo que peca de abstracto.

Alejandro De Luna-

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